Caficultores de cuatro departamentos participaron en giras técnicas para fortalecer sus producciones y estrategias de comercialización.
Bogotá, enero de 2026 – “Comprendimos que nuestro café tiene un potencial que aún no hemos explorado”, afirma con firmeza Daniela Olarte, productora de Pueblo Bello (Cesar). Su reflexión sintetiza el sentir de los 20 caficultores que, durante seis días, recorrieron el departamento del Tolima para intercambiar experiencias con productores referentes en la implementación de modelos de producción sostenible y estrategias de comercialización.
Pese a su tradición cafetera, muchas familias continúan enfrentando desafíos asociados a la degradación de los suelos, la variabilidad climática, la baja rentabilidad y la limitada diversificación productiva. Esto se traduce, entre otras causas, en una inserción aún reducida en mercados diferenciados.
En este contexto, el proyecto “Implementación de sistemas agroforestales sostenibles en fincas cafeteras que contribuyan al cierre de la frontera agropecuaria”, implementado por la Fundación Proterritorio y financiado por el Fondo Colombia Sostenible, promueve intercambios de saberes y experiencias para fomentar la adopción de buenas prácticas productivas y la replicabilidad de modelos y estrategias clave.
“La apuesta es que nuestros participantes comprendan la caficultura desde una mirada integral que involucra el territorio, el mercado y la transformación social dentro de sus organizaciones. A través del intercambio de conocimientos y experiencias buscamos fortalecer sus capacidades técnicas, comerciales y organizativas, para que, al regresar a sus fincas y comunidades, repliquen y consoliden sus propios modelos”, explica Iván Wilches, coordinador del proyecto.
Del territorio al comercio exterior
Las giras se estructuraron en torno a tres ejes: mejorar la calidad del café, fomentar el valor agregado de los productos y fortalecer el empoderamiento comercial mediante marcas propias o asociativas. La experiencia inició en el Líbano, Tolima, con la participación en la Feria Internacional de Café, un escenario donde los productores pudieron ofrecer su café en mercados especializados.
Durante la feria se desarrolló una agenda académica enfocada en aspectos técnicos de calidad, catación y valor agregado, que permitió comprender las características que distinguen a un café competitivo a nivel nacional e internacional. En el ámbito comercial, los participantes conocieron experiencias de posicionamiento de marca construidas a partir de historias de origen, procesos de trazabilidad e identidad territorial, reflejadas en el empaque y en la gestión de marca, altamente valoradas por los consumidores.
“La gira nos permitió identificar oportunidades reales de competitividad. Comprendimos que un producto con calidad, narrativa y trazabilidad tiene un lugar en el mercado, incluso para organizaciones pequeñas”, señala Olarte.
El origen del café
Además de la feria, los participantes visitaron fincas del Tolima, en una experiencia a cielo abierto que permitió observar los beneficios de los sistemas agroforestales, el manejo de microcuencas y la conservación de suelos. Durante estas visitas se compartieron técnicas de propagación de especies en viveros comunitarios y modelos de postcosecha ecológica, centrados en el beneficio limpio y el secado eficiente.
“Observar fincas que ya implementaron sistemas agroforestales nos mostró que es posible producir café conservando el bosque y mejorando la productividad. Regreso más animada a mi finquita y con ganas de seguir posicionando, con más conocimiento, mi marca Café La Lomita”, comenta Flor Ángela Forero, caficultora de Suaita (Santander).
Un nuevo horizonte para las mujeres
En cada finca visitada se destacó el rol de las mujeres caficultoras en el liderazgo de distintos eslabones de la cadena productiva: desde la siembra y propagación de especies nativas, hasta las estrategias comerciales para el posicionamiento de marca.
Sus testimonios reflejaron recorridos marcados por retos y aprendizajes, hasta consolidar el café como un proyecto de vida sostenible para ellas y sus familias. En todos los relatos se repitió un mismo sentir: la esperanza de abrir nuevas oportunidades al asumir roles estratégicos dentro de la cadena cafetera.
“Históricamente, las mujeres han desempeñado un rol fundamental en la caficultura sin que se reconozcan plenamente sus aportes ni se les involucre de manera suficiente en los procesos comerciales, de liderazgo y toma de decisiones. Además, siguen teniendo menor acceso a formación técnica que los hombres. Ejercicios como este fortalecen sus capacidades, promueven transformaciones en las organizaciones y generan mejores resultados tanto en lo productivo como en términos de equidad y tejido social”, explica María Fernanda Escobar, especialista social del Fondo Colombia Sostenible.
Innovación desde la construcción colectiva
En conjunto, estos espacios demostraron que la sostenibilidad productiva y ambiental debe ir acompañada de estrategias comerciales claras, procesos organizativos sólidos y una participación equitativa de mujeres y hombres en la cadena de valor. La gira permitió observar estas dinámicas en otros territorios e inspirar nuevas perspectivas para fortalecer la competitividad y sostenibilidad del café producido en el norte del país.
“Entendimos que el cambio no empieza en la finca que visitamos, sino cuando regresamos a la nuestra con nuevas ideas y la decisión de implementarlas”, señala Jhonatan Guevara, productor de Pueblo Bello (Cesar). Para él y los demás participantes, las giras fueron más que un intercambio de saberes: marcaron una hoja de ruta integral —desde la agroforestería y el fortalecimiento organizativo hasta la comercialización responsable— para acelerar procesos de innovación rural y abrir camino a nuevos mercados con café sostenible, de calidad y representativo de sus territorios.
Sobre el proyecto
El proyecto “Implementación de Sistemas Agroforestales Sostenibles en Fincas Cafeteras que contribuyan al Cierre de la Frontera Agropecuaria”, implementado por la Fundación Proterritorio con el apoyo del Fondo Colombia Sostenible, busca restaurar ecosistemas y promover prácticas productivas sostenibles que fortalezcan la caficultura del territorio.
Entre sus principales metas ambientales se encuentra la implementación de sistemas agroforestales en 2.000 hectáreas de fincas cafeteras, así como la siembra de 500.000 árboles nativos. En este marco, el intercambio de experiencias entre productores se consolida como una estrategia clave no solo para avanzar en estos objetivos, sino también para fortalecer el tejido social y generar conocimientos técnicos que permitan replicar y sostener las prácticas adoptadas por las y los caficultores en sus territorios.




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